Monterrey, NL 7 noviembre 2026.- Bibliotecas universitarias resguardan tesoros históricos y culturales; conoce algunos de sus acervos previo al Día Nacional del Libro.
UDEM
Los legados de sus estudiosos
Durante años, historiadores, artistas y personajes de la vida pública reunieron libros que les sirvieron para estudiar, investigar o simplemente disfrutar de la lectura.
Parte de esas bibliotecas personales se conserva hoy en la Universidad de Monterrey, que cuenta con nueve colecciones físicas especiales que reúnen 32 mil 153 volúmenes, entre obras de historia, arte, literatura, arquitectura, política y gastronomía.
Una de las más importantes es la biblioteca que perteneció a Xavier Moyssén Echeverría (1924-2001), historiador y crítico de arte mexicano, integrada por publicaciones especializadas en artes visuales, filosofía, literatura e historia.
La institución también recibió recientemente, por donación de su familia, la biblioteca de Xavier Moyssén Lechuga (1953-2025), historiador, curador, investigador y profesor universitario que dedicó buena parte de su vida al estudio y difusión del arte en Nuevo León.
Otra colección lleva el nombre de Luis M. Farías (1920-2013), político, comunicador e investigador regiomontano. Sus libros abordan temas de historia, derecho, política y administración pública.
La arquitecta Tatiana Bilbao donó una selección de publicaciones sobre arquitectura, urbanismo, diseño y sostenibilidad.
También se encuentran la biblioteca personal del historiador Fernando González Quintanilla, integrada a la Colección Familia González Chapa, y la de María Luisa “Lulú” Pedraza Farías, dedicada a la gastronomía y las tradiciones culinarias del noreste.
A estos fondos se suma la Colección Especial Histórica, con obras publicadas entre 1665 y 1919, entre ellas primeras ediciones relacionadas con la historia de Nuevo León.
La UDEM facilita además la consulta del catálogo de la Biblioteca Plancarte, perteneciente a la Arquidiócesis de Monterrey, que reúne unos 6 mil volúmenes publicados entre 1534 y 1920.
Liliana Araujo, directora de Bibliotecas UDEM, destaca que las colecciones especiales permiten conservar el legado intelectual de personajes cuya vida estuvo estrechamente relacionada con los libros.
De esta manera, bibliotecas que durante décadas pertenecieron a particulares encuentran continuidad dentro de una institución universitaria, donde sus materiales pueden seguir siendo utilizados para la investigación y la formación de nuevas generaciones.
CAPILLA ALFONSINA
Libros de Reyes y otras joyas
La Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria abrió sus puertas el 13 de noviembre de 1980 para alojar una parte de la biblioteca personal de Alfonso Reyes, declarada patrimonio de la nación, pero también para concretar un proyecto que la Universidad Autónoma de Nuevo León había buscado desarrollar durante años.
Su director, Víctor Barrera Enderle, explica que la institución nació no sólo para albergar los libros del escritor regiomontano, “sino para coronar el añejo proyecto de dotar a la UANL de una moderna biblioteca central”.
La Capilla Alfonsina heredó algunos de los acervos bibliográficos más antiguos de Nuevo León, desde volúmenes de la primera Biblioteca Pública, creada en 1882, hasta fondos que habían pertenecido a la antigua Biblioteca Universitaria.
Actualmente cuenta con más de 180 mil volúmenes, entre libros, periódicos, revistas y otros materiales impresos, distribuidos en cinco salas de lectura, además de espacios de informática y tiflotecnia.
Entre sus fondos destacan, además del de Alfonso Reyes, los de Ricardo Covarrubias, Pedro Reyes Velázquez, Carlos Pérez Maldonado y Eduardo Zambrano.
Este último fue donado por el poeta y está dedicado a la poesía y su estudio.
Se trata de una colección en crecimiento, pues Zambrano continúa enriqueciéndola y la ha convertido también en un espacio para la formación de futuros poetas.
Entre las piezas más antiguas de la Capilla Alfonsina se encuentra “Aucto del repelón”, de Juan del Encina, publicado en Salamanca por Hans Gysser en 1509.
También resguarda “Libro della arte della guerra”, de Nicolás Maquiavelo, impreso en Florencia en 1529.
A estos ejemplares se suman publicaciones fundamentales para la historia literaria de Nuevo León, como la “Revista Contemporánea”, fundada en 1909 por Ricardo Arenales y considerada la primera revista literaria moderna del Estado.
Otra de sus colecciones está integrada por los 31 volúmenes de “Los Cuadernos del Unicornio”, proyecto editorial creado por Juan José Arreola en 1957, donde publicaron por primera vez autores como Sergio Pitol, Elena Poniatowska, Fernando del Paso y José Emilio Pacheco.
La biblioteca también conserva ejemplares que dan testimonio de las relaciones intelectuales y personales de Reyes con algunos de los grandes escritores del siglo 20.
Con motivo de su 46 aniversario y de la ceremonia del Premio Internacional Alfonso Reyes 2026, el martes 10 de noviembre se inaugurará la exposición bibliográfica “Constelaciones del Premio Internacional Alfonso Reyes”.
La muestra reunirá libros de ganadores de este reconocimiento pertenecientes al Fondo Alfonso Reyes.
Entre ellos destaca una primera edición de “Fervor de Buenos Aires”, publicada en 1923 por Jorge Luis Borges en un tiraje de apenas 300 ejemplares, con una dedicatoria del escritor argentino.
También se exhibirá uno de los primeros ejemplares de “¿Águila o sol?” (1951), de Octavio Paz, y “Los días enmascarados” (1954), de Carlos Fuentes, con una dedicatoria que evoca las palabras de Dante a Virgilio en “La divina comedia”: “Tu duca, tu signore, tu maestro”.
La frase, dirigida a Reyes, puede traducirse como “Tú, duque; tú, señor; tú, maestro”.
“En la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria se resguarda, protege y difunde buena parte del patrimonio cultural biblio y hemerográfico del noreste de México”, señala Barrera Enderle.
Biblioteca Raúl Rangel Frías
Acervos de toda la vida
Cuando la Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías abrió sus puertas en 1995, contaba con poco más de 100 mil volúmenes distribuidos en 11 fondos documentales.
Tres décadas después, su colección supera los 711 mil volúmenes, repartidos en 65 fondos impresos y tres digitales.
Entre sus incorporaciones más recientes se encuentran las bibliotecas personales del escritor y filósofo Humberto Martínez González y del arquitecto, actor y promotor cultural Juan Alanís Tamez.
El fondo de Martínez González, inaugurado el pasado 3 de noviembre, reúne 10 mil 063 volúmenes correspondientes a 8 mil 887 títulos, además de mil 711 videograbaciones.
Son obras de filosofía, literatura, historia y pensamiento oriental que el intelectual regiomontano reunió durante décadas, junto con cuadernos en los que dejó constancia de sus lecturas y reflexiones.
Su hermana, Leticia Martínez de Arvide, recordó en una entrevista la relación que el escritor mantenía con sus libros.
“Todos los libros eran sus hijos y los adoraba”, expresó.
La biblioteca de Juan Alanís Tamez está integrada por 3 mil 942 volúmenes correspondientes a 3 mil 202 títulos, entre los que destacan obras de literatura regional, autores locales y publicaciones relacionadas con sus intereses artísticos y culturales.
Pero el patrimonio de la Raúl Rangel Frías va mucho más allá de estas incorporaciones.
De acuerdo con información proporcionada por su director, Porfirio Tamez, entre sus fondos especiales se encuentra el de Agustín Basave Fernández del Valle, filósofo, jurista y humanista, con 11 mil 955 títulos y 20 mil 74 volúmenes.
También conserva el de Abelardo A. Leal, con 23 mil 64 volúmenes; el de Santiago Roel Melo, con 12 mil 755, y el de Emeterio Valverde Téllez, con 26 mil 194.
A ellos se suman las colecciones de la antigua Biblioteca Pública, con 13 mil 278 volúmenes, y el Fondo Histórico Ricardo Covarrubias, con 5 mil 057.
La institución resguarda asimismo bibliotecas vinculadas con Raúl Rangel Frías, Isidro Vizcaya Canales, Artemio Benavides Hinojosa, Jorge Rangel Guerra y Aureliano Tapia Méndez, entre otras figuras de la vida intelectual nuevoleonesa.
El Fondo Raúl Rangel Frías reúne cerca de 3 mil documentos donados por su familia, entre libros y publicaciones que reflejan los intereses del ex Rector de la UANL y promotor cultural.
Además de sus colecciones impresas, la biblioteca desarrolla tres grandes proyectos digitales.
El Repositorio Académico Digital conserva la producción académica y científica de la UANL, principalmente tesis de posgrado.
El Repositorio de Arte y Cultura reúne documentos relacionados con el arte, la literatura, la cultura y la historia de autores de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas.
Por su parte, la Colección Digital de la UANL contiene obras históricas publicadas entre los siglos 16 y 19, escritas en español, italiano, francés y latín.
Estos recursos permiten ampliar el acceso a materiales que, por su antigüedad o características, requieren condiciones especiales de conservación.
TEC DE MONTERREY
De Cervantes a Sor Juana
Entre los tesoros de la Biblioteca Cervantina del Tecnológico de Monterrey se encuentra un ejemplar de “Don Quijote de la Mancha” impreso en Bruselas en 1607 por Roger Velpius, apenas dos años después de la publicación de la primera parte de la novela de Miguel de Cervantes.
También conserva otro ejemplar de 1610, impreso en Milán por los herederos de Pedro Mártir Locarno, así como villancicos que pertenecieron a Sor Juana Inés de la Cruz y que contienen su firma manuscrita y anotaciones.
Son algunas de las piezas más valiosas de esta biblioteca, inaugurada el 5 de noviembre de 1954, que acaba de cumplir 72 años y reúne más de 200 mil libros, documentos, mapas, fotografías y piezas arqueológicas e históricas.
Marcela Beltrán Bravo, directora de Colecciones Especiales del Campus Monterrey, explica que la Biblioteca Cervantina está integrada por 28 fondos documentales, ocho de ellos pertenecientes a la Fototeca del Tecnológico.
La mayoría están dedicados a los estudios mexicanos, particularmente a la historia, la cultura y las lenguas del País.
El primero en llegar fue el Fondo Carlos Prieto, que incluye la Colección Cervantina, con ejemplares de distintas épocas de las obras de Cervantes y publicaciones dedicadas al escritor español.
“La importancia del acervo de la Biblioteca Cervantina radica en la reunión de material bibliográfico raro o único en el mundo, que fue curado, seleccionado, elegido y cuidado por bibliófilos muy importantes en su momento”, señala Beltrán Bravo.
Entre los fondos que destaca se encuentran los de Salvador Ugarte, Pedro Robredo, George Conway, Ignacio Bernal, Conde-Zambrano y Méndez Plancarte.
Una de sus colecciones más importantes es la de impresos mexicanos del siglo 16, que contiene algunos de los primeros libros publicados en América. Este acervo obtuvo en 2002 el registro Memoria del Mundo de América Latina y el Caribe de la UNESCO, junto con la Biblioteca Nacional de México.
También conserva manuscritos en lenguas indígenas, libros virreinales sobre higiene, medicina y remedios, y ejemplares con marcas de fuego, señales utilizadas por los conventos coloniales para identificar sus libros.
Otro de sus fondos destacados es el archivo personal del arquitecto Mario Pani Darqui, reconocido por el programa Memoria del Mundo México en 2016.
A él se suma el fondo Sandoval-Lagrange, que resguarda algunas de las primeras fotografías de Monterrey, y las colecciones Valentín Rivero, León Ortigosa y Jesús Fernández, además del subfondo de José Eleuterio González, “Gonzalitos”, que documentan parte de la memoria industrial de Nuevo León.
La biblioteca conserva así materiales que permiten estudiar no sólo la literatura y la historia de México, sino también el desarrollo urbano, económico y cultural de Monterrey.
“La Biblioteca de Colecciones Especiales ‘Miguel de Cervantes Saavedra’ es de gran importancia para Nuevo León y para México, en general”, expresa Beltrán Bravo. “Es un orgullo que el Tecnológico de Monterrey resguarde estos ejemplares”.
Parte de sus materiales se encuentra digitalizada y puede consultarse mediante el repositorio institucional del Tec de Monterrey.
U-ERRE
Conocimiento para nuevas generaciones
La Universidad Regiomontana, U-ERRE, también cuenta con una biblioteca cuyo acervo está orientado principalmente a la formación académica y la investigación.
Sus fondos comprenden una colección general, materiales de reserva, tesis, publicaciones periódicas, obras de consulta, recursos audiovisuales y una biblioteca digital.
A diferencia de las colecciones patrimoniales reunidas por otras instituciones, su acervo está enfocado principalmente en ofrecer materiales de apoyo a los programas educativos y las necesidades de estudiantes y docentes.
Su reglamento contempla la consulta por parte de alumnos, profesores y personal universitario, además de usuarios externos y de instituciones con las que mantiene convenios de préstamo interbibliotecario.
Aunque sus características son distintas de las bibliotecas históricas y las colecciones personales, forma parte de los espacios universitarios que mantienen a los libros y a los recursos documentales como herramientas para el estudio y la generación de conocimiento.
Así, desde los ejemplares centenarios que pertenecieron a escritores y bibliófilos hasta las bibliotecas digitales de nuestros días, las universidades de Nuevo León conservan un patrimonio que no sólo permite conocer el pasado, sino mantenerlo al alcance de quienes buscan estudiarlo y comprenderlo.
FACULTAD LIBRE DE DERECHO
Entre leyes, arte e historia
La Facultad Libre de Derecho de Monterrey cuenta con dos acervos de características distintas que se complementan: uno especializado en la formación jurídica y otro dedicado principalmente a las artes, las humanidades y la historia.
La Biblioteca Dr. Arturo Salinas Martínez nació en 1988 como parte del proyecto educativo de la institución, con un acervo inicial de mil 696 ejemplares.
Su crecimiento fue posible gracias a donaciones y préstamos en comodato de alumnos y docentes fundadores, así como al respaldo de otras instituciones.
Actualmente supera los 90 mil recursos documentales, entre libros, obras especializadas y materiales de consulta.
Una de sus colecciones más importantes es la de publicaciones periódicas, que reúne más de 37 mil volúmenes en español, inglés y francés, particularmente útiles para la investigación jurídica.
Wendy Elizabeth García Jiménez, bibliotecaria de la institución, explica que este espacio es reconocido por la comunidad como “El corazón de la Facultad”.
“Es un lugar de encuentro con el conocimiento, de consulta, reflexión y aprendizaje, donde se fortalecen las habilidades de investigación, el pensamiento crítico y el rigor jurídico”, señala García Jiménez.
Pero la formación de los futuros profesionales del derecho también encuentra un complemento en la Biblioteca de la Fundación Cultural PFGC, asociada a la Facultad Libre de Derecho.
Desde 2019, esta biblioteca desarrolla un proyecto para constituirse como una institución privada con vocación pública, abierta a todas las personas que deseen consultar sus materiales.
Su acervo supera los 40 mil libros y revistas, además de documentos, fotografías, discos, discos compactos y videodiscos.
Destacan particularmente sus colecciones de artes plásticas, poesía e historia de México y Nuevo León.
También cuenta con publicaciones de arquitectura, diseño, fotografía, narrativa, teatro, ensayo literario, ciencia política, derecho, filosofía, psicología y religiones. Entre sus principales tesoros se encuentra un incunable americano y una docena de libros novohispanos de los siglos 17 y 18.
La biblioteca conserva además manuscritos de escritores, primeras ediciones, algunas firmadas por sus autores, y dibujos y grabados mexicanos, europeos y japoneses.
Sus materiales están principalmente en español, inglés y francés.
El acervo continúa en proceso de catalogación y hasta ahora se han clasificado 15 mil 616 obras.
La consulta es gratuita y el único requisito para acceder a los materiales es presentar la credencial de elector.
Por su orientación hacia las artes y las humanidades, la colección está dirigida tanto a la comunidad académica de la Facultad Libre de Derecho como al público regiomontano interesado en estos temas.




