León, Gto., 16 febrero 2026.- El desempeño del León frente a Monterrey fue el vivo retrato de un equipo con identidad extraviada. Si bien Ambriz intentó apelar a su tradicional estilo de posesión, la realidad es que La Fiera fue un espectador más del dominio regiomontano durante el primer tiempo. La anotación de Sergio Canales al minuto 24 no fue un accidente, sino la consecuencia de una defensa pasiva que permitió un remate de cabeza cómodo en el corazón del área.
Lo más preocupante no es solo el marcador, sino la falta de respuesta reactiva. El ingreso de piezas como Rogelio Funes Mori y Díber Cambindo en la segunda mitad aportó más nombres que futbol. El equipo careció de una idea clara para romper el bloque defensivo de Rayados. El León se salvó de una goleada mayor gracias a las intervenciones del VAR, que anuló un penal y un segundo tanto local, lo que maquilla un resultado que pudo ser catastrófico. Jugar “bonito” por lapsos ya no es suficiente en una liga que castiga la falta de efectividad. Si este León no recupera la agresividad y el orden defensivo, el torneo se le escapará de las manos antes de llegar a su ecuador.





