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 ANDREAS ALMGREN SORPRENDE AL GANAR EL MARATÓN DE NUEVA YORK

  • De los 800 metros a la gloria en Central Park

Ciudad de México 2 noviembre 2026.-El atletismo de fondo presenció una de las gestas más impactantes de las últimas décadas en el Maratón de Nueva York. Con un registro de 2:06:01, el sueco Andreas Almgren no solo se adjudicó la victoria en la categoría varonil abierta, sino que rompió los moldes de la prueba al conseguirlo en lo que supuso el debut absoluto de su vida en la distancia de los 42.195 kilómetros.

Con esta actuación, Almgren se convirtió en el primer corredor de Suecia en conquistar el mítico maratón neoyorquino en cualquiera de sus categorías, cortando además una sequía para los atletas europeos en la Gran Manzana que se remontaba a 1996. Ningún debutante ganaba en las calles de Nueva York en la rama varonil desde el triunfo del etíope Gebre Gebremariam en 2010.

Las claves del triunfo en la Gran Manzana

El desarrollo de la carrera combinó frialdad táctica, una transición biomecánica atípica y una lectura precisa de los momentos críticos en un trazado exigente:

Gestión del sufrimiento y ataque en Central Park: Pese a experimentar momentos de fatiga extrema en el kilómetro 32, Almgren guardó reservas para el tramo decisivo. Al ingresar a Central Park, a solo una milla de la meta, asestó un cambio de ritmo incontestable que desarmó al italiano Yemaneberhan Crippa (segundo con 2:06:14) y al atleta de Lesoto Kamohelo Mofolo (tercero con 2:06:26), relegando al favorito y campeón defensor, el keniata Benson Kipruto, a la cuarta posición (2:06:27).

De mediofondista a maratonista élite: El perfil de Almgren desafía la lógica tradicional del atletismo. Formado como especialista de 800 y 1,500 metros —donde fue medallista mundial juvenil, el sueco logró trasladar esa velocidad reactiva a la resistencia de gran fondo, una metamorfosis infrecuente en los libros de historia de los Majors.

Simulación topográfica y termorregulación: La preparación específica incluyó tiradas de hasta 40 kilómetros en terreno ondulado, rematando los últimos 10 mil metros a ritmos vertiginosos de 2:51 min/km. Asimismo, realizó sesiones en cámaras de calor (38 °C y 60% de humedad) para optimizar el volumen de plasma sanguíneo y la tolerancia térmica.

La ciencia detrás del éxito: El Método Noruego

El pilar sobre el que se construyó este hito no responde a la intuición, sino al control biométrico riguroso mediante el denominado “Método Noruego” o sistema escandinavo de entrenamiento.

El doble umbral y el control de lactato

La base del programa de Almgren radica en el uso de sesiones de doble umbral (Double Threshold). Dos veces por semana (habitualmente martes y jueves), el atleta realiza dos entrenamientos de calidad en el mismo día, separados por un margen de 6 a 8 horas.

La clave de este sistema es el monitoreo continuo de lactato en sangre durante las pausas de los intervalos. En lugar de correr al máximo por sensaciones, se mide la concentración de lactato pinchando la oreja o la yema del dedo, asegurando que los niveles se mantengan en una zona sub-máxima (entre 1.5 y 2.7 mmol/L). Esto permite acumular grandes volúmenes de trabajo a ritmos elevados (alrededor de 2:47 a 2:50 min/km) sin provocar fatiga neuromuscular excesiva ni daño muscular severo.

Volumen masivo y altitud

Para soportar el impacto de la prueba, Almgren acumuló cerca de 2,000 kilómetros en un bloque de 10 semanas, alcanzando picos semanales de entre 215 y 240 kilómetros. Esta preparación se combinó con concentraciones de entrenamiento en altitud en centros como Sierra Nevada y Sankt Moritz, maximizando la adaptación aeróbica bajo condiciones de hipoxia.

La victoria de Andreas Almgren demuestra cómo la precisión biométrica y la metodología del control de lactato están reescribiendo los límites del maratón mundial.

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