Salamanca, Gto. 2 enero 2026.- Lo que debería ser una jornada de pasión deportiva se ha transformado en un silencio sepulcral en las canchas de Guanajuato. Tras el ataque armado en la comunidad de Loma de Flores, donde 11 personas fueron masacradas durante un partido de fútbol, el miedo ha provocado una parálisis deportiva sin precedentes.
La Liga Salmantina, una de las más grandes de la región, anunció la suspensión total de sus actividades, medida a la que se han sumado la Liga de Veteranos de Irapuato y torneos infantiles en Celaya.
La decisión no es solo institucional, sino social: las familias han decidido no asistir a los campos abiertos ante la falta de garantías de seguridad. El Arzobispo de León, Jaime Calderón, expresó en su homilía dominical que la violencia ha “herido el alma de la convivencia”, pidiendo a las autoridades que la presencia de la Guardia Nacional no sea solo transitoria, sino estratégica para recuperar la paz en los espacios públicos.
La Fiscalía General del Estado mantiene varias líneas de investigación, vinculando el hecho a la cruenta disputa entre grupos delictivos por el control del territorio, mientras que el club profesional Irapuato también pospuso sus encuentros en solidaridad y por protocolo de seguridad. El deporte amateur, que históricamente sirve como tejido social contra el crimen, hoy se encuentra de luto y bajo llave, esperando que el gobierno estatal implemente corredores seguros para que el balón pueda volver a rodar.





